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| Estatua ecuestre del Libertador Simón Bolívar en el centro de la plaza Bólivar de Caracas, obra del escultor italiano Adamo Tadolini, inaugurada en 1874 |
Por Hugo Alvarez Pifano
Bolívar de Milhaud es la tercera ópera de una trilogía constituida por Christophe Colon (1928), el misterioso almirante; y Maximilien
(1930), emperador de México, que al decir del eminente músico
estadounidense Virgil Thomson, constituye un “monumento musical de
incomparable grandeza”. Escribió también muchísimas más óperas: David,
un encargo que recibió de Sergio Koussevitsky para el Festival del Rey
David, en conmemoración de los 3000 años de la fundación del reino de
Israel. Los textos literarios son el Segundo Libro de Samuel y El Libro
de los Reyes. Fue estrenada en 1954, en Jerusalem, como una ópera en
forma de concierto. Operas minutes, tres óperas de cámara de ocho minutos de duración cada una: L’enlevament.d`Europe; L`abandon d’ Ariane; y, La deliverance de Thésée; Orestía, trilogía de óperas basada en la obra de Esquilo, según traducción de Paúl Claudel; Le pauvre Matelot, basada en un libreto de Jean Cocteau, en la que sigue de cercas la Antigone de Sófocles. Su última ópera Saint Louis, escrita en 1971, fue puesta en escena en Río de Janeiro.![]() |
| Jules Supervielle |
3.- El drama teatral Bolívar de Jules Supervielle.
Jules Supervielle fue un escritor y poeta nacido el 16 de Enero de 1884 en Montevideo, en el seno de una familia integrada por un padre francés y una
madre vasca, se traslado a Paris en 1894. Adoptó el francés como lengua
literaria, pero conservó los colores, el paisaje y la luz de su Uruguay
nativo, que siempre recordó en su poesía, Supervielle constituye junto a
Jules Laforgue e Isidore Duccase, mejor conocido como Conde de
Lautréamont, la trilogía de poetas uruguayos que utilizaron el francés
como medio de expresión literaria. Es considerado como uno de los
grandes poetas de lengua francesa del Siglo XX. Cultivó también el
llamado “teatro biográfico” y a este género pertenece su drama Bolívar,
tomado por Darius Milhaud como libreto para su ópera. ![]() |
| Maurice Escande |
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| Gisèle Casadesu |
palabras nos haga llegar sus consideraciones para esta escogencia.
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| Portada de la Revista LIFE 1949 |
“Buscaba desde hacía mucho tiempo un tema para una ópera. Un problema
difícil. El argumento del libreto es espinoso. Se necesita, por una
parte, encontrar una obra literaria que se preste a desarrollos
musicales y por la otra, que tenga cualidades de acción, de movimiento,
de variedad. Y efectivamente, el Bolívar de Supervielle me
pareció que contenía todos estos elementos y ofrecía además la ventaja,
de permitirme colaborar nuevamente con un poeta cuya obra siempre me
había conmovido profundamente. Se bien que a menudo, algunos libretos se
distancian demasiado de las obras en las que se basaron; las de Verdi,
por ejemplo, inspiradas en Shakespeare, sin mencionar el Fausto de Gounod. Estas óperas no guardan mucha relación con las obras originales. En Bolívar,
por el contrario, se encuentra la posibilidad de conservar el texto de
Supervielle, a pesar de algunas modificaciones, las que una obra
destinada a la música conlleva siempre. Es además muy feliz el hecho de
que el lenguaje de Supervielle esté siempre cargado de una autentica y
profunda poesía” (2).
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| Los Esposos Milhaud, 1950 |
4.- Los decorados de Fernand Léger.
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| Fernand Leger frente a su retrato hecho por Alexandre Calder |
Milhaud también nos explica la selección de Léger en los siguientes
términos: “Desde que el proyecto ha tomado cuerpo, he aprovechado la
estadía en Estados Unidos de Fernand Léger (1881-1955) para hablarle de este
espectáculo. Nadie me parecía más indicado que él para realizar las
maquetas y los decorados. En efecto, su arte robusto y sano estaba no
solamente destinado a sostener este edificio lírico, sino a darle
también un soplo de frescura popular, que no podría causar otro efecto
que aquel de intensificar la vida” (3).
Así ocurrió efectivamente, Léger era para la época uno de los más
reconocidos pintores franceses que se dedicaba al diseño de decorados
para el teatro, así mismo, era notable por sus propósitos de realizar
una pintura popular y de preocupaciones sociales. Un pintor, como anillo
al dedo para una ópera sobre Bolívar.
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| Estudio del Decorado del I Acto Bolívar |
Léger odiaba la tristeza, en cualquier forma que esta se manifestase y
siempre huía de los ambientes cerrados, para liberar su creación en los
espacios abiertos del paisaje urbano. El pintaba escenarios tapizados
de edificios multicolores de las grandes ciudades y los techos rojos con
el humo ondulado que sale de negras chimeneas. Retoma en sus obras la
referencia geométrica de los conos y los cilindros, muy propia de los
pintores cubistas. En 1940, la guerra lo conduce al exilio y viaja a los
Estados Unidos de América. En
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| Boceto para el II Acto, el Paso de Los Andes 1949 |
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| Telón de fondo de la Ópera Bolívar por Leger, 1950 |
El primer contacto trascendente con nuestro país lo realiza Léger en 1949,
cuando el célebre compositor Darius Milhaud le confía la misión de diseñar las
decoraciones para su ópera Bolívar (con texto de Jules Supervielle). Léger tenía para aquel entonces una cierta experiencia como decorador teatral, después de crear ciertos vestuarios y decorados notables, como los realizados para Skating Rink (ballet sueco de Rolf de Maré, con música de Arthur Honegger, presentado en París el 20 de enero de 1922), para La Création du Monde (ballet con música de Darius Millhaud, presentado el 25 de octubre de 1923) y para David triomphant (ballet de Serge Lifar, presentado el 15 de diciembre de 1936 en la Cité Universitaire de París, y repuesto el 26 de mayo de 1937 en el Teatro de la Opera de la misma ciudad). Los realizados para el Bolívar son precisamente los últimos decorados teatrales diseñados por Léger. Ellos manifiestan esa rara conjugación de realismo y abstracción característica de algunas obras de último decenio de la producción legeriana: como se aprecia en el telón de fondo (con la efigie de Bolívar) o en el decorado de las escenas I y II del Acto II (con el curioso paisaje criollo que enmarca la imaginaria arquitectura colonial), el abstracto esquema cromático de anchas e informes playas de colores puros se superpone arbitrariamente sobre un dibujo fundamentalmente realista. En todo caso, el fluido tratamiento gráficocromático de las decoraciones de Bolívar contrasta poderosamente con la rígida geometrización cubista evidenciada en los diseños para el Skating Rink y para la Création du Monde.
cuando el célebre compositor Darius Milhaud le confía la misión de diseñar las
decoraciones para su ópera Bolívar (con texto de Jules Supervielle). Léger tenía para aquel entonces una cierta experiencia como decorador teatral, después de crear ciertos vestuarios y decorados notables, como los realizados para Skating Rink (ballet sueco de Rolf de Maré, con música de Arthur Honegger, presentado en París el 20 de enero de 1922), para La Création du Monde (ballet con música de Darius Millhaud, presentado el 25 de octubre de 1923) y para David triomphant (ballet de Serge Lifar, presentado el 15 de diciembre de 1936 en la Cité Universitaire de París, y repuesto el 26 de mayo de 1937 en el Teatro de la Opera de la misma ciudad). Los realizados para el Bolívar son precisamente los últimos decorados teatrales diseñados por Léger. Ellos manifiestan esa rara conjugación de realismo y abstracción característica de algunas obras de último decenio de la producción legeriana: como se aprecia en el telón de fondo (con la efigie de Bolívar) o en el decorado de las escenas I y II del Acto II (con el curioso paisaje criollo que enmarca la imaginaria arquitectura colonial), el abstracto esquema cromático de anchas e informes playas de colores puros se superpone arbitrariamente sobre un dibujo fundamentalmente realista. En todo caso, el fluido tratamiento gráficocromático de las decoraciones de Bolívar contrasta poderosamente con la rígida geometrización cubista evidenciada en los diseños para el Skating Rink y para la Création du Monde.
Sobre esta realización legeriana afirma André Verdet: "Para Bolívar, ópera de
Darius Milhaud y Jules Supervielle, Léger realizó en 1949 el escenario de fondo y las escenas episódicas, valiéndose de ese procedimiento del 'color tratado como elemento aparte'. Fue una tarea difícil, en la que se aplicaron todos los recursos técnicos propios de la ópera: movimiento de los elementos de la escena; policromía de las banderas de los Estados sudamericanos,
transformaciones debidas a las luces coloridas (sic) proyectadas por los focos".
Puede que tenga razón Raymond Cogniat al afirmar que "sean cuales fueren sus méritos, las decoraciones de Bolívar no son, dentro de la totalidad de la producción, una parte tan importante como lo habían sido las hechas para los ballets (Skating Rink, La Creation du Monde, y David triomphant: NdR)". Pero, independientemente de lo acertada que pueda resultar esta subjetiva apreciación de R. Cogniat, lo cierto es que Léger se consagró a la realización de esta obra como un entusiasmo de neófito, tal como se desprende de las instructivas y genuinas declaraciones del propio compositor de la ópera, Darius Milhaud (quien, por lo demás, había compartido con Léger, con Henri Focillon y con André Maurois la enseñanza en la Yale University, durante el exilio de todos ellos en Estados Unidos): "Yo pensaba -escribe Darius Milhaud- que las nuevas obras pictóricas de Léger tenían un tremendo poder. Yo había finalizado (la ópera) Bolívar que él hiciese los diseños (de las decoraciones) para aquélla. Lleno de optimismo él pensó que obtendríamos un subsidio de Venezuela. Se reunió con numerosos representantes del gobierno norteamericano que tenían influencia en Sud-América; pero los países ricos no emplean mucho dinero en el arte, y para producir una ópera de este género es necesaria una fuerte suma. Bolívar fue finalmente representada en una Francia arruinada por la guerra, en el Palacio de la Opera de París, en las mejores circunstancias y con soberbias decoraciones de Fernand Léger". Después de este acercamiento tangencial a la realidad venezolana por intermedio del teatro, los dos vectores principales que abren definitivamente la entrada de Léger en Venezuela lo constituyen su amistad con Sofía Imber y, por otro lado, su estrecha relación con el arquitecto Carlos Raúl Villanueva con ocasión de la contribución de aquél a la decoración de la Ciudad Universitaria de Caracas(4).
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| Boceto para el Ballet de las Viudas II Acto |
transformaciones debidas a las luces coloridas (sic) proyectadas por los focos".
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| Boceto para final del II Acto |
5.- La Coreografía original de Serge Lifar.
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| Sege Lifar |
De inicios poco prometedores, Serge Lifar saltó a las filas de los principales bailarines de ballet y de los coreógrafos internacionales del siglo XX. Considerado a menudo, sin embargo, como un coreógrafo derivativo y bailarín menos-que-estelar por muchos de sus detractores, demostró el talento que poseyó en una carrera que sobrepasó toda competencia.
Ferozmente ambicioso, con una habilidad que buscaba explotar cada oportunidad que venía a su camino, utilizó sus extraordinarias miradas y su carismática personalidad para atraer la atención de poderosos partidarios tales como Sergéi Diágilev, Misia Sert y Coco Chanel.
Después de la muerte de Diágilev en agosto de 1929, con los Ballets Rusos en desorden, Lifar no estaba para perder tanto tiempo. Jacques Rouché del Ballet de la Ópera de París lo invitó a estelarizar una producción en la tradición de Diágilev que fue coreografiada por Balanchine.
Como la suerte lo dispuso, Balanchine, enfermo de tuberculosis,
tuvo que retirarse del proyecto. Avanzando para ocupar los pies de
Balanchine, Lifar se estableció a sí mismo con autoridad como coreógrafo
y bailarín estrella en la premier de Prométhée (coreografiado sobre música de Beethoven).
Pronto fue contratado como maestro y director del ballet en el Ballet
de la Ópera de París, donde permaneció en el cargo, con una
significativa interrupción, hasta 1957.
Durante su ocupación en la ópera de París, Lifar fue responsable de revivir el ballet en 1929, continuando la tradición de Diágilev con las producciones clásicas de los Ballets Rusos, desarrollando una fuerte presencia entre los bailarines masculinos, y empleando a renombrados coreógrafos tales como Balanchine, Massine y Frederick Ashton.
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| Lifar y Tamara Karsavina en "Romeo y Julieta" |
Durante su ocupación en la ópera de París, Lifar fue responsable de revivir el ballet en 1929, continuando la tradición de Diágilev con las producciones clásicas de los Ballets Rusos, desarrollando una fuerte presencia entre los bailarines masculinos, y empleando a renombrados coreógrafos tales como Balanchine, Massine y Frederick Ashton.
Obviamente marcada por la tendencia del ballet Ruso, la coreografía de Lifar posee la expresión y fuerza de la danza por la danza sobre la música y el decorado, evitando la pantomima, en el sentido más sublime de la danza neoclásica, como espectáculo herencia de su mentor Sergéi Diágilev. El término lo proponía por primera vez Serge Lifar en 1949 en su Traité de la Danse Academique
para definir la reforma del movimiento y de la técnica de la danza que
estaba llevando a cabo. Lifar habla de enriquecer la técnica clásica y
alaba la resolución de Isadora Duncan por haberse lanzado en contra de
una danza “antinatural y petrificada” aunque lamenta la carencia de base
técnica de esta porque para Serge Lifar “Si el culto excesivo de la técnica provoca la ruina del arte, no puede haber arte sin técnica”.
Pocos años después comenzó a aparecer el término en la prensa
francesa generalizándose más tarde al resto de países para designar un
estilo propio que sin alejarse de los preceptos básicos de la danza
clásica parecía gozar de autonomía propia.
La danza neoclásica, hemos dicho, adopta fórmulas diversas a partir de los cincuenta, desde las posturas más refinadas como las de Lifar, Asthon, Tudor, Mac Millan, hasta las más atrevidas de Cranko, abstractas de Balanchine y expresiva de Robbins pasando por el eclecticismo de Béjart, Petit, hasta las más radicales y sincréticas de Neumeier, Forsythe, Kylián y quizás Mats Ek o van Manen que podrían situarse en el límite de lo que pudiéramos identificar como inequívocamente neoclásico. Sin duda la coreografía de las suites de la Ópera Bolívar de Lifar estan caracterizadas por esta tendencia de "actualizar" lo clásico muy propio de este estilo y que se apega al otro gran aporte de la danza neoclásica como lo es la temática: el uso de textos narrativos donde se incluyen los problemas del hombre moderno, revisión del repertorio clásico hasta los ballets más abstractos sin argumento, minimalistas e intimistas. Identificamos estas tendencias por la condición fundamental de estar en continuo proceso de reelaboración del lenguaje clásico lo que lleva implícito la búsqueda de nuevas formas. Desparece la rígida jerarquía impuesta por Petipa. No hay danzas para solistas, es el conjunto lo que cuenta.
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| Lifar en 1957 |
La danza neoclásica, hemos dicho, adopta fórmulas diversas a partir de los cincuenta, desde las posturas más refinadas como las de Lifar, Asthon, Tudor, Mac Millan, hasta las más atrevidas de Cranko, abstractas de Balanchine y expresiva de Robbins pasando por el eclecticismo de Béjart, Petit, hasta las más radicales y sincréticas de Neumeier, Forsythe, Kylián y quizás Mats Ek o van Manen que podrían situarse en el límite de lo que pudiéramos identificar como inequívocamente neoclásico. Sin duda la coreografía de las suites de la Ópera Bolívar de Lifar estan caracterizadas por esta tendencia de "actualizar" lo clásico muy propio de este estilo y que se apega al otro gran aporte de la danza neoclásica como lo es la temática: el uso de textos narrativos donde se incluyen los problemas del hombre moderno, revisión del repertorio clásico hasta los ballets más abstractos sin argumento, minimalistas e intimistas. Identificamos estas tendencias por la condición fundamental de estar en continuo proceso de reelaboración del lenguaje clásico lo que lleva implícito la búsqueda de nuevas formas. Desparece la rígida jerarquía impuesta por Petipa. No hay danzas para solistas, es el conjunto lo que cuenta.
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| Portada del programa de mano de 1983 |
6.- Antecedentes del montaje de Bolívar por la Ópera Metropolitana de Caracas (OMAC).
Todas las óperas realizadas como un homenaje al Libertador Simón
Bolívar, nunca antes habían sido montadas en Venezuela, hasta que la
OMAC llevó a cabo esta tarea durante los meses de mayo y junio de 1983.
La primera ópera Bolívar fue escrita por Andrés Delgado
Pardo (1870-1940), un excelente músico que por alguna razón desconocida, se le ha
mantenido al margen de los venezolanos que ocupan posiciones destacadas
en la historia de la música en este país. Esta actitud causa sorpresa,
porque se trata de un músico de sólida formación académica, con una
precocidad y talento fuera de lo común, de exitosa trayectoria en
Venezuela y al extranjero, pianista con fama de virtuoso y, como si
fuera poco, autor de una consistente obra en la ópera, la música
sinfónica, de cámara, religiosa y popular.
Escribió, como hemos dicho, la ópera Simón Bolívar, a la que
llama “episodio lírico en tres actos”, con libreto de Heraclio Martín
de La Guardia, adaptado por Fernando Arroyo Poleo. Se trata de una obra
de complejidad formal, escrita para una soprano, 4 tenores, 3 barítonos,
3 bajos, coro y orquesta, que a lo largo de los años sufrió ajustes y
reelaboraciones. Nunca fue montada, salvo la “Plegaria”, una parte de la
misma que se ofreció al público de una velada en el Teatro Juáres de
Barquisimeto (sic.), en 1938 (4).
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| Hélène Bouvier, mezzo |
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| Janine Micheau, soprano |
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| Roger Bourdin, barítono |
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| Henri Medus, bajo |
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| André Cluytens |
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| Thea Musgrave |
(continuará la próxima semana)
Pinceladas iconográficas:
Telón de fondo de la Ópera Bolívar por Leger, 1950: Esta ilustración apareció en France-Illustration. Le monde illustrée. supplément théatral et littéraire. 22 juillet 1950. nº 63, 32 p., illus.
Notas
(2) Reflexiones de Darius Milhaud en ocasión
del estreno de su ópera Bolívar, en París en 1950. Klassicaa Magazine.
Miguel Patrón Marchand, Director, Uruguay. (www.klassicaa.com).
(3) Ibidem.
(4) Salvador, José María: Fernand Léger, Ensayo para la curaduria de la Exposición antológica de la obra legeriana, organizada por el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas, 1981.
(5) Alvarez Pifano, Hugo. El vals venezolano, historia y vida. Fundación Arts World Millenium, Caracas 2007, Pág. 321.
Fuente:
http://www.literanova.net/blog7.php/bolivar-opera-de-darius-milhaud-segunda-parte
* Investigación complementaria sobre F. Léger y S. Lifar: Jhon Isaac Requena
(3) Ibidem.
(4) Salvador, José María: Fernand Léger, Ensayo para la curaduria de la Exposición antológica de la obra legeriana, organizada por el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas, 1981.
(5) Alvarez Pifano, Hugo. El vals venezolano, historia y vida. Fundación Arts World Millenium, Caracas 2007, Pág. 321.
Fuente:
http://www.literanova.net/blog7.php/bolivar-opera-de-darius-milhaud-segunda-parte
* Investigación complementaria sobre F. Léger y S. Lifar: Jhon Isaac Requena






















1 comentario:
Bravo Jhon!!! Excelente material
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